¿Por qué aparecen más montículos después de la lluvia?
Cuando el suelo se inunda o se empapa, las colonias suben a la superficie y levantan montículos nuevos en tierra suelta, sobre todo en céspedes regados y patios junto a arroyos. Por eso el aviso llega tras una tormenta y no durante una sequía.
El césped con riego frecuente mantiene la tierra húmeda y blanda, y las hormigas aprovechan esa condición. En Fort Worth eso se ve en los jardines de Tanglewood o de Colleyville tanto como en los lotes junto al Village Creek.
Que haya montículos después de la lluvia no quiere decir que sean nuevos: muchas veces las colonias ya estaban debajo y solo se volvieron visibles.
¿Cuándo conviene empezar: primavera u otra época?
Los especialistas de AgriLife dicen que la primavera es un buen momento para empezar, cuando las hormigas levantan montículos y buscan comida. Dicen también que el tratamiento directo de montículos visibles funciona en cualquier época del año, así que no hay que esperar si ya tiene uno junto a la puerta.
Si ve montículos en abril, llame; si los ve en agosto, también. La diferencia es de método, no de si vale la pena. El técnico puede ajustar el plan a la fecha de la visita.
Un tratamiento hecho en primavera no impide que lleguen colonias nuevas desde un terreno vecino. Por eso el seguimiento importa.
¿Cómo se ve la diferencia entre cebo y tratamiento de montículo en la práctica?
El cebo se esparce en el césped donde las hormigas forrajean y trabaja desde dentro de la colonia; el tratamiento directo se aplica a cada montículo que se ve. Uno cubre extensión y el otro atiende lo visible. Muchas veces el técnico propone los dos en la misma visita.
Imagine un patio de media cuadra con riego, cinco montículos a la vista y un arroyo detrás del cerco. Tratar solo los cinco deja sin tocar las colonias que aún no levantaron tierra; esparcir cebo en todo el terreno cubre esas, pero no frena de inmediato las que están junto a la puerta. Por eso la combinación tiene sentido cuando hay montículos cerca de donde juegan los niños o donde usted camina.
Antes de aprobar, pida que la cotización diga con palabras sencillas qué se aplica, dónde y cuántas visitas incluye. Si el cebo necesita que el suelo esté seco al aplicarlo o que no llueva durante unos días, el técnico se lo dirá y fijará la fecha en consecuencia.
¿Qué no debo hacer con un montículo?
No lo pise, no lo remueva con una pala y no le eche agua hirviendo ni gasolina. Moverlo hace que las hormigas salgan a defenderlo y pueden formar un montículo nuevo a pocos metros. Lo mejor es anotar su lugar y dejar que un técnico lo trate.
Los tratamientos caseros más repetidos, como el agua hirviendo, a veces reducen el montículo visible pero no llegan a la reina ni a las cámaras profundas. Gasolina o aceite además dañan el césped y el suelo, y son peligrosos de manejar.
Si debe cortar el césped cerca de uno, hágalo con botas y pantalón largo, y busque el montículo antes de pasar la máquina.
¿Cómo afecta un patio que da a un arroyo o a un canal de drenaje?
Un patio que da a un arroyo recibe agua de lluvia que baja del terreno y deja tierra blanda donde las colonias se instalan. Es posible que el tratamiento de su lado no alcance si el vecino o el lote de al lado no recibe ninguno, y por eso el seguimiento cuenta.
En Fort Worth hay patios así a lo largo del Village Creek, del Big Fossil Creek, del Johnson Creek y de los brazos del Trinity River. El técnico mira hasta dónde llega su propiedad y le dice qué parte puede tratar. Una franja de césped junto a un cauce no siempre es suya, y eso se aclara antes de cotizar.
Si una colonia está en un terreno vecino, la conversación sensata es con ese vecino o con la entidad que cuida el terreno. Un técnico puede darle una nota con lo que vio para facilitarlo, sin prometer que el otro lado actúe.